Como se Curó una Herida Catastrófica en el Campo.

 

Como se Curó una Herida Catastrófica en el Campo.

Ayer, leyendo un articulo de un Blog amigo argentino, sobre las curas tradicionales en el campo, le puse un comentario de una cura realizada en nuestro campo hace ya años y quería explicárosla a todos mis lectores, que aunque anticuada, solucionó el gran problema de una burra.
El hecho acaeció en el Vaquerizo, una finca serrana en el termino municipal de Zufre (Huelva-España), dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. En la Sierra de Huelva en aquellos tiempos, teníamos unas burras, que se les asignaban a los pastores, cabreros, porqueros y caseros, para que los sábados, las mujeres de estos trabajadores fueran al pueblo por la cabaña ( a la cabaña se le llamaba la compra que hacían las mujeres para el sustento de toda la semana).
Mulo con unas angarillas para el traslado de la cabaña.
Angarillas para colocar sobre un aparejo de mulo o burro.
Lo primero que hacían al llegar a nuestra casa en el pueblo de Zufre, donde en las cuadras dejaban las burras, y tras cobrar la semana, acudían a las tiendas para hacer la cabaña (compras de alimentación para toda la semana) y tras las compras volvían por sus burras donde en las jangarillas (Angarillas) cargaban sus compras y se le añadía el saco de pan duro, un cubo por perro (este pan duro, se compraba por sacos en los restaurantes y hoteles de Sevilla) que se les asignaba como comida para los mastines guardianes, estos perros guardianes, usaban unas defensas contra los lobos, consistente en un collar metálico llenos de púas afiladas.

 

Defensa (carlancas) que se les ponía a los mastines.
Defensa (carlancas) que se les ponía a los mastines

 Estas burras, no solo hacían el trabajo del transporte de las mujeres, sino que también se utilizaban para la cría de mulos (cruce de la burra con el caballo) para el trabajo diario del campo. Pues a una de estas burras, una noche fue atacada por los lobos, estaba en las faldas, entre el monte la Gudita y el Cuaco, con las consecuencias de un jamón casi comido en su totalidad (las burras ante el ataque de los lobos no se defienden, quedan paralizadas por el miedo).

Ante tal destrozo de la pobre burra, se llamo a D. José González, el Veterinario, que ante las catastróficas imágenes, solo pudo comentar que era un caso imposible, y me supongo que en aquella época, diría que la sacrificaran, ya que no era posible su cura.

Pero para la suerte de la burra, fue que uno de los empleados en la finca, «El Tango», hombre trabajador, servicial, apañado y todo lo que le quieras añadir a todo un buen trabajador del campo, (este hombre cargaba el solo, tres sacos de cereales en un mulo, y digo sacos no sacas, que estas son más fáciles de cargar que los sacos).
Pues este buen hombre fue el que curo a la burra de sus heridas, y les cuento el tipo de cura que le hacia.

Flor de una jara pringosa.

 Para la cura, hervía agua con un buen manojo de jara pringosa, tan abundante en la zona, y lavaba las heridas con el liquido resultante, una vez limpia de las secreciones, espolvoreaba las heridas con polvo de las encinas (era un insecticida de la época para las enfermedades de las encinas, la lagarta verde) y posteriormente cubría las heridas con unos pantalones, hechos con sacos de los cereales, para que las moscas no le picaran.
Al discurrir del tiempo, las heridas cicatrizaron y solo dejaron un gran costurón en las nalgas de la burra, que posteriormente siguió trabajando y criando. Esta fue una cura de campo, que dio muy buenos resultados y que se puede seguir usando en ciertas curas.
Espero que os guste este relato, que ayer al leer el Blog amigo, me vino a la mente.
Saludos de Gabriel.
Este es un articulo mandado por el Veterinario D. Félix Castrillo desde Brasil, pero cordobés,  sobre la jara, a raíz de la lectura de la Cura Catastrófica:
«Jara
Nombre común o vulgar: Jara
Nombre científico o latino: Cistus ladaniferus
Familia: Cistáceas.
La jara, si se desarrolla en buenas condiciones, es un arbusto alto, perteneciente a la familia de las cistáceas.
Las hojas aparecen enfrentadas, tienen forma de hierro de lanza, quizá algo más estrechas.
Se pueden distinguir las hojas jóvenes de las antiguas por el color verde más lustroso de las primeras frente al verde grisáceo de las segundas.
El vástago florífero aparece en las sumidades de las ramas.
La flor es muy grande, de color blanco inmaculado.
En cuanto al fruto, se trata de una cápsula globosa dividida en diez compartimentos.
Se cría en laderas y collados de tierras sin cal, desde el nivel del mar hasta más de 1000 m de altura.
La jara florece de antes de comenzar el verano.
De la recolección con fines terapéuticos interesan las hojas y la oleorresina que se extrae de las sumidades.
Es una planta tóxica, cuyo manejo debe dejarse en manos de personal especializado.
Para la recolección de las sumidades de la jara se debe esperar a que esté a punto de florecer.
La materia glutinosa que se extrae de estas sumidades se denomina ládano.
En algunas partes de Extremadura (España) se produce una sustancia llamada «miel de jara», extraída directamente de las ramas más viejas.
Esta sustancia se presenta en forma de copos blancos, que luego se vuelven más oscuros en contacto con el aire.
Tiene una consistencia muy parecida a la de la miel, y de ahí su nombre.
El ládano obtenido a partir de la jara es una masa pastosa, endurecida, que se ablanda fácilmente por acción del calor.
Está constituido principalmente por una resina, de la cual se puede obtener hasta un 1% de esencia de ládano.
Esta esencia es de un bonito color amarillo dorado y despide un intenso olor a ámbar.
Si se deja en reposo durante unos cuantos meses se van formando en el fondo unos cristalitos que pueden representar hasta un 25% de su peso en seco.
También se puede obtener esencia de jara destilando directamente las hojas frescas.
Esta esencia es rica en una sustancia llamada ladaniol y en diversos ésteres complejos.
Se considera que el ládano tiene diversas acciones farmacológicas, entre las que cabe destacar una acción sedante del sistema nervioso, una acción revulsiva y otra antigastrálgica.
Por tanto está indicado en gastritis, úlceras duodenales y otras patologías del aparato digestivo.
Pero esta resina es muy tóxica, por lo que su empleo no debe dejarse nunca en manos inexpertas.
Uso interno:
Se puede preparar una infusión con una pizca de ládano añadido a una taza de agua hirviendo.
Se toma a razón de tres tazas al día, después de las comidas.
USO INTERNO NO RECOMENDADO.
Uso externo:
Se aplica la planta machacada en forma de emplastos.
Se puede preparar una infusión con 5 o seis gotas de ládano en un litro de agua, la proporción no debe superar un 5% de ladano Se toma a razón de tres tazas al día, después de las comidas.
Ansiedad, insomnio, gastritis, úlceras gastroduodenales, antigastrálgico.
Inflamaciones osteoarticulares, mialgias, contracturas musculares, neuralgias, cicatrizante.
En la Farmacopea matritense de 1823 se describe el emplasto regio o contra rotura en el que el ládano aparece mezclado con cera, pez negra, trementina y otros componentes.
Este ungüento era utilizada para hernias y quebraduras.
Dado que la oleorresina es neurotóxica, hepatotóxica y nefrotóxica debe dejarse en manos de personal especializado.»

Gabriel Gamiz

Jinete de Raid Juez de Raid

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