Enfermedades del Invierno en Equinos.

Enfermedades del Invierno en Equinos.

Este articulo del Dr. Jorge M. Genoud sobre enfermedades del invierno en los equinos, no ayuda a supervisar a nuestros caballos en tiempos fríos, dándonos consejos para evitar problemas mayores si se los coge a tiempo.

 Este es el articulo:

“Generalidades: Enfermedades del invierno en equinos.

El invierno es la estación del año que se distingue por las bajas temperaturas y el exceso de humedad en el ambiente. Este período está caracterizado por la presencia de condiciones atmosféricas consideradas adversas para los animales como son: exceso de precipitaciones, suelos inundados, nieve, etc.

Pista pesada

El invierno es la estación del año que se distingue por las bajas temperaturas y el exceso de humedad en el ambiente. Este período está caracterizado por la presencia de condiciones atmosféricas consideradas adversas para los animales como son: exceso de precipitaciones, suelos inundados, nieve, etc. Estas conforman diferentes factores que inciden en la presencia de ciertas enfermedades, son perjudiciales para la salud de los equinos que están sueltos en el campo y también para los que se encuentran en boxes.

Las instalaciones en el campo, como alambrados, postes y tranqueras se deterioran con mayor facilidad y suelen ser origen el origen de diversas heridas.

De la misma forma el cuidado del animal en el box, sus condiciones edilicias, la limpieza del caballo, el mantenimiento de la cama, la protección contra el frío mediante la utilización de mantas, el aire que respiran, la necesidad de ejercicio diario, etc., demandan una preocupación extrema.

Diversas partes del organismo animal se resienten durante el invierno, las intensas lluvias que particularizan este período producen anegamiento del suelo y crean condiciones hostiles para determinadas zonas anatómicas del equino que deben conservarse en las mejores condiciones, como por ejemplo el pie.

El casco en condiciones normales requiere una serie de cuidados, debe poseer un cierto grado de humedad para cumplir en forma eficaz con su misión, pero no es conveniente un exceso de agua en el suelo porque provoca que el tejido se ablande en demasía pudiendo llegar a rupturas, fracturas o infecciones causante de claudicaciones Bajo iguales condiciones atmosféricas y ambientales, la ranilla suele reblandecerse y contaminarse con determinados microorganismos.

Esta dolencia se manifiesta por los inconvenientes que demuestra el caballo para realizar un desplazamiento normal y está caracterizada por las siguientes alteraciones:

a) Presencia de un olor putrefacto debido a la existencia de tejido muerto.

b) Descarga de una secreción negruzca debida al crecimiento bacteriano y originada por el exceso de humedad.

Los animales que permanecen un tiempo prolongado con los miembros en íntimo contacto con la nieve, el agua, el hielo y también como consecuencia de las bajas temperaturas reinantes, sufren también una alteración en la piel situada en la parte posterior de la cuartilla o también llamada zona falangeana.

La piel de esta zona de la cuartilla es normalmente sensible, por la acción de determinados factores considerados agresivos como son la suciedad del suelo, de la cama o por la intensa humedad, esta región suele inflamarse y agrietarse facilitando de esta manera la introducción de bacterias que darán origen a un proceso infeccioso.

La respectiva respuesta inflamatoria, el dolor, la claudicación y la extensión a tejidos cercanos que se hacen presenten requieren un tratamiento inmediato.

Durante los períodos de lluvia intensa, típicos del invierno, la piel que recubre la zona del dorso y del lomo presenta una alteración causada por un hongo y caracterizada por ser una lesión de naturaleza húmeda y acompañada por la presencia de costras.

Estas al ser desprendidas dejan una zona con falta de pelo y con forma redondeada, su tratamiento demanda una buena higiene de la piel, la aplicación de determinados desinfectantes y si es posible los caballos afectados requieren una protección contra las inclemencias del tiempo, como la que brinda un box.

En general, la piel que recibe un exceso de agua presentará una mayor facilidad para que se produzcan erosiones de la misma, pero también existen determinados individuos que disminuyen su resistencia cutánea ante ciertas circunstancias, facilitando de esa forma el accionar del agente causal.

La alimentación ocupa en este período un lugar preponderante y sufre importantes cambios durante esta estación:

1. Las pasturas tienen un crecimiento irregular durante el año, la curva de producción para esta época muestra la existencia de una menor elaboración de alimento.
2. Las necesidades o requerimientos de calorías por parte de los caballos son mayores, dando como resultado la necesidad de un mayor aporte energético para poder cumplir con sus funciones.

3. Estas deficiencias nutricionales deben ser solucionadas con el aporte de un suplemento o complemento, éste consiste en un aporte alimenticio “extra” para tratar de equilibrar la diferencia existente entre lo que brinda el campo y las necesidades del animal.

Al no hacerlo el caballo tendrá que recurrir a sus reservas corporales, con la lógica disminución de peso y el deterioro del estado general.

La elección del suplemento escogido para satisfacer las distintas necesidades (fardo, granos, alimento balanceado, vitaminas o minerales etc.), deberá tener en cuenta los siguientes factores:

-El requerimiento de los animales y su nivel de consumo.
-La calidad nutritiva y la cantidad de alimento que consumen de la pastura o de la ración proporcionada.
-El perfil nutritivo del suplemento que elegimos.
-Forma o características de suministrar el suplemento.
-Es importante recalcar que todos los caballos, inclusive en épocas invernales, necesitan tomar agua a voluntad, este vital elemento debe estar disponible para cuando se desencadene el reflejo de la sed.

El agua es indispensable en el equino, normalmente ingieren una cantidad estimativa y variable de 20 a 60 litros al día.

En invierno, y ante la existencia de heladas en el campo, en ciertas ocasiones puede ocurrir que la superficie del bebedero se encuentra congelada, por lo tanto para evitar complicaciones es conveniente recorrer el campo por lo menos dos veces al día y proceder a romper el área helada, además esta observación permitirá además evaluar el estado general de los animales, su salud y el aporte alimenticio que están recibiendo.

Durante el invierno, la observación de la pérdida de peso de los equinos que se encuentran sueltos en el campo es difícil, el pelo durante esta temporada es mas largo ocasionando confusiones y fallas en el momento de la estimación cuantitativa del estado de delgadez.

La existencia de árboles permite la protección de los vientos y el reparo durante el invierno, a su vez proporcionan la tan ansiada sombra para el verano.
El aparato respiratorio durante el invierno sufre las consecuencias de:
1) El clima (no olvidemos la estrecha relación que existe con el medio ambiente).
2) mayor sensibilidad al respirar ciertos elementos presentes en el ambiente y que le originan diversas alteraciones.
3) ciertos microorganismos suelen superar las defensas de los caballos.

La enfermedad respiratoria se expresa mediante la emisión de signos que generan preocupación como por ejemplo: descarga nasal anormal o tos. La inflamación del aparato respiratorio se desarrolla con mayor asiduidad en aquellos animales predispuestos a una menor respuesta de su aparato inmunitario, como los potrillos o la vejez de ciertos caballos.

Este grupo de animales ve aumentados los riesgos para contraer una enfermedad, ocasionada por varios de los factores que generan perturbaciones en estos tejidos, como por ejemplo: enfriamientos, la lluvia, los intensos vientos, una deficiente alimentación, ingreso de aire frío, estrés, transportes recientes, la aglomeración de ejemplares en lugares cerrados, etc.

Cuando observamos un caballo con una ligera descarga nasal, debe evaluarse la cantidad y el color de las secreciones. La existencia de material purulento, hemorrágico o maloliente, nos indica invariablemente una presencia anormal, por lo tanto debe ser investigada la causa que le dio origen.

Otro síntoma que puede encontrarse es la presencia de tos, su origen puede deberse a causas infecciosas o no infecciosas, y requiere un diagnóstico.

Es importante conocer si se realizan vacunaciones preventivas y en forma periódica, contra aquellas enfermedades infecto-contagiosas que tienen predilección en su accionar por el aparato respiratorio como: influenza, rinoneumonitis y adenitis (también llamada moquillo o papera), recordemos que en esta época suelen encontrar individuos con las defensas bajas.

La existencia en forma conjunta de tos y descarga nasal anormal debe ser investigada, pues la enfermedad respiratoria está caracterizada por la existencia de una producción patológica de secreciones y por la incapacidad que presenta el enfermo para efectuar la expulsión de las mismas.
Las consecuencias crónicas que originan estas enfermedades en el sistema respiratorio son muchas veces desfavorables e inhabilitan al caballo para una posterior actividad. También es importante, observar la existencia de deformaciones en la zona mandibular o por detrás de las orejas, estas se presentan al inflamarse los ganglios linfáticos de esas zonas por el accionar de papera o adenitis.

El invierno debe encontrar al caballo con: alimentación adecuada, protección vacunal, tratamientos antiparasitarios, buen estado general y vigilancia oportuna“.
Dr. Jorge M. Genoud
Fuente:
PODOTROCLEAR

Que os sirva el articulo como guía a seguir en tiempos de inviernos y frios.

Saludos de Gabriel.

Gabriel Gamiz

Jinete de Raid Juez de Raid

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